Guatemala: ¿Hubo genocidio?

El antropólogo estadounidense visita la región Ixil después del juicio por genocidio al General Efraín Ríos Montt. Y con esta pregunta inquiere a los nebajenses si genocidio es la palabra que describe lo que vivieron en ese lugar a principios de la década de los ochenta.


 

Noventa y cinco testigos, la mayoría de ellos maya ixil, declararon contra el exdictador Efraín Ríos Montt a principios de este año. Fue la primera vez que un ex jefe de estado es enjuiciado en su propio país por genocidio. Tres jueces lo hallaron culpable y lo condenaron a 80 años de prisión. La sentencia fue rápidamente anulada por un tecnicismo. Ríos Montt tiene 86 años y, aunque un nuevo juicio confirme ese veredicto, es improbable que él llegue a prisión. Lo más cerca que estará de­ la cárcel será el hospital militar.

Sin embargo, grupos de derechos humanos celebraron la sentencia como una victoria moral. También lo celebraron mayas y otros guatemaltecos. “Cuando salió en las noticias,” dijo un migrante guatemalteco en Massachusetts, “brincamos de felicidad”. (1) Entre los ixiles que fueron víctimas de Ríos Montt, muchos también reaccionaron -algunos expresaron felicidad, pero otros salieron en defensa del general. Durante el juicio en la ciudad de Guatemala, docenas de buses llegaron de la región Ixil para desembarcar a por lo menos 500 manifestantes en cuyas pancartas se leía “Soy Ixil y quiero testificar” y “No hubo genocidio”. (2)

Hago investigaciones antropológicas en el pueblo ixil maya de Nebaj. Treinta años atrás, Nebaj y los otros dos pueblos ixiles, Chajul y Cotzal, eran poblaciones pintorescas, golpeadas por la pobreza. La mayoría de ixiles vivía en casas de adobe sin chimenea, cultivaban maíz para sobrevivir y trabajaban en fincas de la costa a cambio de míseros salarios. Cuando un grupo que se hacía llamar Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) asesinó a líderes locales, no causó mayor sorpresa. De todos los centroamericanos que se unieron a las insurgencias marxistas de aquellos años, los Ixiles parecían candidatos de primera para sumarse a la lucha revolucionaria, y el EGP afirmaba representarlos. Muy pronto las represalias de los militares convirtieron a la región Ixil en una zona de guerra donde la mayor parte de víctimas fueron campesinos indígenas. 

Hacia 1982, el sector militar que gobernaba Guatemala estaba tan desacreditado que sucumbió ante un golpe de Estado. Un general con un carisma extraño, que fascina y asusta a la vez, fue llevado al poder por oficiales jóvenes del Ejército. Ríos Montt había competido y ganado la Presidencia ocho años antes, como un político centrista, demócratacristiano, pero el alto mando del Ejército impuso a su propio candidato. Y así, Ríos Montt se convirtió en uno más de los reformistas guatemaltecos vencidos, hasta la noche del golpe del 23 de marzo cuando, de nuevo en uniforme militar, él les informó a los guatemaltecos que Dios le había elegido para salvarlos de la corrupción y el comunismo.

Resultó que durante su exilio de la vida política, Ríos Montt se había unido a una iglesia pentecostal. Ahora llevaba a los ancianos de la iglesia hacia el palacio presidencial y se hizo famoso por sus pronunciamientos de dedo amonestador. Algunas de sus inovaciones –tales como obligar a los servidores públicos y soldados a jurar “No robo, no miento, no abuso”- no fueron del agrado del cuerpo militar y otros grupos de poder. Tras apenas 17 meses en el palacio nacional, su administración sucumbió ante otro golpe.

Durante el mismo período, no obstante, el movimiento guerrillero sufrió un agudo declive. Iglesias evangélicas brotaron por todas partes; aunque no fue nada nuevo para los guatemaltecos, pues crecían ya con velocidad, ahora estas iglesias se beneficiaban de la represión militar contra el clero católico. Entre los ixiles, las iglesias que se contaban con una mano antes de la guerra se multiplicaron por cientos, y la mayoría de líderes locales se convirtieron al protestantismo. Desde el punto de vista de los revolucionarios vencidos, lo peor fue que durante los noventa, muchos ixiles apoyaron el renacimiento político de Ríos Montt. En esos años resurgió como líder de un partido nuevo de derecha populista, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), y para sus seguidores, él encarnaba la rectitud.

Solo una provisión constitucional contra participantes en golpes del pasado impedía a Ríos Montt ser elegido Presidente. Pero su buena aura se disipó después de la victoria del FRG en las elecciones presidenciales de 1999. El hombre que Ríos Montt ayudó a elegir como gobernante, Alfonso Portillo Cabrera (2000-04), guarda prisión hoy en Nueva York a la espera de un juicio bajo cargos de lavado de dinero. Cuando turbas del FRG y otros trucos sucios presionaron a los jueces para aceptar la inscripción de Ríos Montt como candidato presidencial para las elecciones de 2003, el partido colapsó en las urnas -excepto entre las poblaciones indígenas que habían sido organizadas por el EGP y luego reprimidas por el Ejército. En la misma elección que derrotó al FRG a nivel nacional, los ixiles eligieron tres candidatos de la agrupación para dirigir las alcaldías de Nebaj, Chajul y Cotzal.

En Guatemala nadie despierta más discrepancias que Ríos Montt. Derrotar el movimiento guerrillero se convirtió en su logro fundamental para muchos guatemaltecos que temían la toma del poder de parte de partidarios y simpatizantes de las revoluciones cubana y sandinista. Para otros guatemaltecos que esperaban que una revolución social les rescatara de la pobreza y opresión, Ríos Montt es la encarnación del demonio, en quien se condensa el rechazo a todos los regímenes militares que vinieron antes y después. Encontrar evidencia para atacar su reputación no es difícil porque, además de profesiones de fe que le conviertieron en el primer dictador renacido en la historia de América Latina, el distintivo más alarmante de su régimen son las masacres. ¿Fue la carnicería que presidió durante los ochenta la causa de sus victorias electorales en los noventa?

 

El juicio en la ciudad de Guatemala, celebrado del 19 de marzo al 10 de mayo, fue un circo mediático. El equipo de defensa de Ríos Montt trató de obstruir el proceso; ni ellos ni la jueza presidenta del tribunal, Yassmín Barrios, ocultaron su desprecio mutuo. Día tras día al anciano acusado se sentaba en medio de docenas de fotógrafos quienes le apuntaban con sus cámaras como si se tratara de un animal de zoológico. Activistas de derechos humanos extranjeros se hicieron demasiado evidentes. Cuando la jueza Barrios leyó la sentencia, la audiencia saltó de alegría, unos aplaudieron y entonaron una canción en favor de la justicia. La jueza Barrios retornó el aplauso.

Pero si el juicio pareció en momentos una parodia, lo que los testigos tenían que decir no lo fue. Escuché historias similares durante los años ochenta. Nunca imaginé que estos relatos pudieran a llegar a una corte -la supremacía del Ejército de Guatemala parecía eterna y los oficiales inmunes a un juicio. Ahora, testigos que hablan un precario español se expresaron a través de traductores y dieron detalles que aportaban credibilidad. Jacinto Brito Corio (#22) contó que los soldados mataron a su padre y que luego fue perseguido por una casa que daba vueltas en el aire (un helicóptero). Para esconderse de los soldados, María Cedillo Cedillo (#61) metió un trapo en la boca de su nene de un año, lo cual provocó su muerte. Las mujeres se cubrían los rostros cuando relataron que habían sido violadas.

Otro testigo que causó una gran impresión fue Tiburcio Utuy (#87). El 5 de enero de 1982 el Ejército mató a cinco familias en Xix,  su aldea, de mayoría K’iche’ Maya. En un segundo ataque el 16 de febrero, los soldados mataron a dos mujeres con machetes, prendieron fuego a una casa con una familia dentro y mataron al alcalde auxiliar, a un catequista católico y a a sus familias. El tercer ataque del Ejército ocurrió ocho o nueve días después, cuando los únicos objetivos que quedaban eran cinco familias que buscaron refugio con el comisionado militar. Este último era el representante del Ejército en Xix, quien colaboraba con la conscripción de jóvenes para el servicio militar. El comisionado pensó que estaba a salvo; pero era su turno de morir, junto a 14 familiares.

Utuy describió cómo una multitud de refugiados perseguidos por patrullas militares escaparon hacia las montañas bajo el manto de la noche. Y también contó cómo, después de ser capturado un año después, fue torturado en una base militar tras otra. Allí en la corte, se levantó su camisa para mostrar las cicatrices en su abdomen y preguntó: ¿no es esto genocidio? (3) Dicha pregunta tiene respuestas emocionales y legales que no son necesariamente las mismas. Las tres masacres descritas por Utuy son verificables por distintas fuentes. Sin embargo, no sirven para el propósito de condenar a Ríos Montt, pues ocurrieron antes que él asumiera el poder, el 23 de marzo de 1982 —un problema que tanto los jueces como la defensa pasaron por alto. 

 

El largo camino hacia el juicio

Nunca antes esta cantidad de testimonios del horror de la guerra había alcanzado al público guatemalteco. Parecía que el país completo —o al menos la clase política— sostenía la respiración. Al exhalar, comentaristas inclinados a la izquierda celebraban la sentencia, aquellos proclives a la derecha decían que no tenía sentido, y algunos en el centro estaban de acuerdo con que el Ejército cometió crímenes terribles pero cuestionaban si era acertado llevar a jucio a Ríos Montt o llamar genocidio a lo sucedido.

Cuando los acuerdos de paz concluyeron con el enfrentamiento entre el Ejército y la guerrilla en 1996, los comandantes de ambas partes deseaban evitar la persecución penal por los crímenes cometidos contra civiles. Eran conocidas las masacres realizadas por el Ejército en las aldeas a principios de los ochenta. Las masacres de la guerrilla eran menos numerosas pero igualmente procesables. Se suponía que la amnistía aprobada por el Congreso de Guatemala iba a proteger de los juicios a ambos bandos. Pero dado que Guatemala era signataria de la convención internacional contra el genocidio, este crimen no podía incluirse en el indulto—de ahí la atracción hacia ese marco jurídico de parte de los activistas de derechos humanos que deseaban condenar al Ejército.

En 1998 una comisión de la verdad promovida por obispos de la iglesia católica, que culminó con el Informe del Proyecto Interdiócesano de la Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), optó por no calificar como genocidio a los crímenes cometidos por el Ejército contra no combatientes. Ciertamente, el Ejército masacró a indígenas sospechosos de apoyar a la guerrilla, pero la violencia podía ser igualmente atroz contra personas no indígenas. El hecho más conocido fue la masacre de las Dos Erres, en Petén, donde soldados mataron a más de doscientos campesinos ladinos. Si el Ejército apuntó contra no combatientes por sus supuestas lealtades políticas, el crimen no encaja bajo la convención internacional contra el genocidio, cuya definición establece la intención de destruir a un grupo basado en la etnia, raza, nacionalidad o religión.

El año siguiente, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) de las Naciones Unidas concluyó que el Ejército cometió genocidio. Una de las razones fue una sorprendente extrapolación estadística. Basados en técnicas de muestreo del estadístico Patrick Ball, la CEH calculó que las muertes entre 1962 y 1996 fueron “más de 200 mil” —una cifra tres veces más alta que la media de estimaciones anteriores. Desde entronces, periodistas y activistas citan a la cifra de 200,000 como si fuera un estimado mínimo acreditado y lo utilizan incluso para proyectar cifras aun más altas. En realidad es una techo máximo porque es 6.7 veces más alto que los casos de 23,761 víctimas de ejecuciones y las 6,159 víctimas de desapariciones forzadas que la CEH logró compilar.

Alentados con la cifra de 200 mil, la CEH concluyó que “la reiteración de actos destructivos dirigidos de forma sistemática contra grupos de la población maya” incluida “la eliminación de líderes y actos criminales contra menores que no podían ser objetivos militares, pone de manifiesto que el único factor común a todas las víctimas era su pertenencia a un determinado grupo étnico, evidenciando que dichos actos fueron cometidos ‘con la intención de destruir total o parcialmente’ a dichos grupos.” De 1981 a 1983, la CEH concluyó que el Ejército cometió “actos de genocidio” contra los Ixiles y tres grupos más de los 22 grupos mayas que habitan Guatemala.

Desde entonces, grupos de derechos humanos y sus abogados han articulado casos contra Ríos Montt y otros funcionarios de alto nivel. La premio Nobel, Rigoberta Menchú, lideró una campaña ante las cortes de España, con el fin de aplicar la jurisdicción universal, pero esta sucumbió a la creciente reticencia del gobierno español de respaldar dichos esfuerzos.

Una campaña paralela para presentar cargos ante los juzgados guatemaltecos, liderada por el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), parecía aún más quijotesca. Pero en 2012, la Fiscal General Claudia Paz y Paz impulsó la acusación contra Ríos Montt. Otro general retirado permitió que la fiscal continuara con esta audaz iniciativa: Otto Pérez Molina, quien recién había ganado las elecciones presidenciales. Veintinueve años atrás, Pérez Molina fue nombrado por Ríos Montt como comandante del destacamento de Nebaj.

 

¿Qué dicen los nebajenses del juicio?

Hoy Nebaj es una población bulliciosa, sede de numerosas organizaciones no gubernamentales y punto de partida de migrantes indocumentados hacia Estados Unidos. Gracias a las remesas y los microcréditos, la economía local prospera y decae en sincronía con la estadounidense. Aunque mucha gente murió durante la guerra, en la región ixil vive hoy, debido al alto índice de natalidad, el doble de la población que antes.

Dos meses después de la sentencia contra Ríos Montt, en julio de 2013, pasé dos semanas en Nebaj. Cada vez que era posible le preguntaba a los nebajenses qué opinaban del juicio y qué pensaban sobre la condena por genocidio. Si la persona deseaba responder, le preguntaba cómo les fue durante la guerra. (4)

De los 45 ixiles a quienes les pregunté, 20 aprobaron la condena por genocidio, 14 no la aprobaron, 6 se inclinaron hacia la desaprobación y 5 se declararon neutrales o no interesados en responder. De los 6 ladinos y 4 K’iche’ Mayas que compartieron conmigo sus opiniones, ninguno aprobó la sentencia por genocidio; juntos, estos dos grupos étnicos conforman alrededor del 20 por ciento de la población nebajense. (5)

Los nebajenses no solían usar el término genocidio. Pero ahora un amplio grupo, incluidos tres de los cuatro pastores evangélicos que entrevisté, me dijeron que genocidio es la descripción precisa de lo que ellos y su pueblo vivieron.

Un exrefugiado, ahora tendero, no pudo ocultar su júbilo. “Genocidio es la verdad. Si los soldados le caían a una persona en el camino, le pegaban, lo mataban y dejaban tirado en el camino. Y nos tiraban bombas de cinco quintales. Que Ríos Montt se vaya a la cárcel porque no fue solo aquí y él es el General.” Otros hablaban en la voz baja con la cual los nebajenses están acostumbrados a tratar este asunto. “Ríos Montt es culpable”, me dijo otro antiguo refugiado. “El dijo que había una amnistía pero fue mentira porque hubo muchas matanzas”.

Luego empecé a escuchar el eco de los relatos que muchos nebajenses me contaron en los ochenta. “¡Estoy vivo solo gracias a Ríos Montt!” me dijo uno. “Si Ríos Montt no hubiera entrado, ¡saber!”, dijo otro. “Tal vez hubiera muerto la mitad del pueblo”. Varios de mis entrevistados habían viajado a la Ciudad de Guatemala en la caravana de buses para protestar contra el juicio y se mostraron ágiles para señalar un omisión obvia durante el proceso. Pocos de los testigos mencionaron a la guerrilla y ninguno dio a los guerrilleros el rol protagónico que usualmente juegan en las historias nebajenses. Quienes defendían a Ríos Montt acusaban a la guerrilla de cargar con la misma responsabilidad por la guerra e incluso de empezarla. De su niñez antes de la guerra, una mujer ixil contó: “Antes no hubo policía, no hubo soldados, caminábamos tranquilos por la noche. No fue el Ejército que empezó la guerra, fue la guerrilla, ¡los guerrilleros lo empezaron!”

 

El discurso de Benedicto

Otra omisión obvia del juicio fue un episodio bastante público en el cual un comandante del Ejército anunció sus intenciones de destruir Nebaj. En diciembre de 1981, después de un fuerte ataque del EGP al cuartel militar del lugar, el General Benedicto Lucas García llegó en helicóptero. Siempre reconocido por su primer nombre, para distinguirlo de su hermano mayor, el Presidente Romeo Lucas García (1978-82), Benedicto ordenó a sus oficiales que reunieran a todos los hombres del pueblo. Podría haber sido el preludio de otra masacre. En cambio, Benedicto les deseó a todos Feliz navidad y les dijo que si no se abstenían de futuros actos de subversión, iba a quemar Nebaj hasta las cenizas. “¡Si este pueblo no se compone en un mes, voy a ponerme al frente de cinco mil hombres, comenzando en Chimaltenango, y voy a acabar con la población entera si es necesario! (6)

 

Ni esta declaración ni quien la hizo fueron mencionados en el juicio a Ríos Montt. Para los habitantes del pueblo que sobrevivieron el año posterior a dicha declaración, incluidos siete a quienes entrevisté en julio, el discurso de Benedicto marcó la diferencia entre el régimen de Romeo Lucas García y el de Efraín Ríos Montt. “Aqui hubo bala día y noche cuando el hermano del presidente Lucas, Benedicto, nos dio un plazo de 72 horas para que el pueblo se organizara para que la guerrilla no siguiera hostigando al Ejercito.  Si no, en 72 horas iban a llegar aviones para bombardear al pueblo.  A los dos días fue el golpe de estado, llegó al poder Ríos Montt y quitó a Benedicto del mando”. 

En realidad, pasaron tres meses antes de que Ríos Montt llegara al Palacio Nacional y desalojara a los hermanos Lucas García del poder. Durante ese tiempo, el caos reinó. La innovación más efectiva del Ejército fue organizar una milicia bajo el nombre Patrullas de Autodefensa Civil para dar cacería, dentro de la población, a los simpatizantes del EGP. Algunos patrulleros eran reclutas forzados; otros eran voluntarios cuyos parientes habían sido asesinados por el EGP. Su trabajo consistía en arrastrar de sus camas y matar a los sospechosos de ser guerrilleros. Los soldados habían llevado a cabo estas ejecuciones extrajudiciales durante años, a menudo basados en falsas acusaciones de enemigos personales de las víctimas.

Un sobreviviente atribuye su casi desaparición a primos suyos que habían robado la herencia familiar. Solo ellos, se imagina él, podían haber inventado la mentira de que él era un guerrillero. “Pasaban los soldados en la noche y teníamos miedo. Tanta gente estaban sacando. Cada noche se escuchaban gritos, no podíamos salir y por la manana se veían los muertos, tal vez dos por noche.  A un vecino jovencito lo sacaron de su casa. Temblando, yo ya no podía hablar. Cuando llegué a mi trabajo, los patrulleros me avisaron que los soldados me estaban buscando.  Cuidate, me dijeron, ya no te vas a volver a tu casa.  Ese día que yo salí, 60 soldados y 40 patrulleros llegaron en mi casa a las 10 de la noche”.

Cuando Ríos Montt asumió el poder el 23 de Marzo de 1982, su invocación de Dios y la promesa de grandes cambios reconfortaron a algunos nebajenses. Pero el mismo día y durante las siguientes dos semanas, en una zona finquera al norte del pueblo, los soldados y los patrulleros mataron hasta 385 personas indefensas, incluidos mujeres y niños, en las aldeas de Ilom, Estrella Polar, Chel, Jua y Covadonga.

 

Muy cerca de Nebaj, el 22 de abril, los soldados ejecutaron a 25 hombres en la aldea de Acul. El 3 o 4 de mayo, después de descubrir un buzón con provisiones para el EGP en Tu Chabuc, los soldados detuvieron a 29 hombres, mujeres y niños, quienes se encontraban en los alrededores, y los degollaron. (7)

 

La amnistía de Ríos Montt: a quién ayudó y a quién no

El 27 de mayo de 1982, Ríos Montt anunció una amnistía para los guerrilleros y sus simpatizantes. Hasta los ixiles que se ocultaron en las montañas escucharon de ello en los radio transistores, pero pocos se atrevieron a entregarse. Luego, la noche del 3 de agosto, un pastor evangélico llamado Tomás Guzaro dirigió la huida de 228 hombres, mujeres y niños de Salquil Grande, una aldea bajo el control del EGP. Cuando el Ejército cayó en cuenta de que huían del EGP, les dio un salvoconducto hacia un pueblo cercano. Allí fueron entrevistados por el nuevo comandante de Ríos Montt en Nebaj, un mayor cuyo nom-de-guerre era Tito Arias, y quien pronto se dio cuenta que podía usar a los refugiados para dar vida a la amnistía. 

Trabajando en conjunto con los refugiados de Salquil, el mayor Tito, alias Otto Pérez Molina, actual presidente de Guatemala, envió emisarios ixiles a hablar por altoparlante desde pequeños aviones. Envió patrulleros civiles ixiles y traductores ixiles para que acompañaran a sus tropas de tierra a Salquil. Por la persuasión o por la fuerza, sus tropas lograron reunir otros 1,740 refugiados, a quienes escoltaron hacia Nebaj y establecieron en un nuevo campo de refugiados en la pista de aterrizaje.

Desde ese momento, la mayoría de refugiados que se rindieron ante el Ejército sobrevivieron la guerra. Algunos elogian la amnistía de Ríos Montt, como un Maya K’iche’ quien me dijo: “Quemaron nuestra casa, perdimos todo, estuvimos refugiados en la montaña entre Xexoxcom y Chuatuj, sufriendo de frío y hambre, viviendo bajo hojas de pino como coches.  Se acercaban los soldados y le tiraban a cualquiera. Una vez, solo nos salvó un aguacero; los soldados dejaron de tirar y se fueron.  Despué vino la amnistia de Ríos Montt, escuchábamos los aviones arriba con altoparlantes ofreciendo la amnistía, que volviéramos a Nebaj.  Nos estábamos muriendo de hambre, si no es por la amnistía, hubieramos muerto.  Llegamos a Nebaj, nos dieron comida y ropa”.

 

 

Desafortunadamente no a todos los que se rindieron les fue bien. Uno de los testigos contra Ríos Montt fue Elena de Paz Santiago (#68) quien, a la edad de 12 años, escuchó los aviones que ofrecían la amnistía, y se rindió junto con su madre. En el destacamento militar en Tzalbal, ellas vieron a un hombre y una mujer muertos apilados uno sobre otro. Los soldados violaron a su mamá, después “me agarraron las manos y los pies y me abrieron.” Nunca más volvió a ver a su madre.

El 17 de junio de 1983, según un hombre a quien entrevisté en Nebaj, su padre se entregó cerca de Tzalbal junto con su esposa y cuatro hijas. El padre era considerado sospechoso por el EGP dada su habilidad para mantener suministros de azúcar y sal —recursos que el EGP creía que debían ser controlados por la organización guerrillera. Otra razón por la cual decidió rendirse fue porque sus mujeres se estaban quedando sin ropa. Una vez que estuvieron en manos del Ejército, un guerrillero capturado lo identificó como un colaborador “logístico” de la insurgencia, encargado de comerciar por la noche con poblaciones controladas por el Ejército. Los soldados abusabron de su hija de 15 años y cuando él se opuso, le colgaron de un árbol.

        Una masacre ocurrió justo cuando Pérez Molina usaba a guías ixiles de los huídos con Tomás Guzaro para persuadir a más refugiados a rendirse. Antes de la madrugada del 14 de agosto de 1982, tropas del vecino departamento de Huehuetenango capturaron el caserío de San Francisco Javier, administrado por el EGP. Aun cuando nadie en el caserío estaba armado y todos intentaron escapar, los soldados y patrulleros masacraron a 36 personas.

Incluso las propias tropas de Pérez Molina no siempre respetaron la vida de los prisioneros. De acuerdo con una tejedora que defiende a Ríos Montt, su primer esposo de quien estaba separada, formó parte de la procesión de refugiados escoltados por el Ejército desde Salquil Grande al nuevo campo de refugiados. Pero era claro que él era un prisionero; sus manos estaban atadas por la espalda y también a un pequeño tronco que arrastraba detrás suyo. Evidentemente era castigado, quizá porque era un alcohólico abusivo o porque sus hermanos eran guerrilleros. Cualquiera que fuera el caso, en cuestión de días estaba muerto.

        El límite más obvio de la amnistía fue que no terminó con la política de tierra arrasada del Ejército, que pretendía privar a los guerrilleros de su base de subsistencia en las aldeas ixiles. El EGP no había sido discreto en la utilización que hacía de los ixiles en ese sentido, incluso se vanagloriaba de hacerlo, como prueba de que representaba al pueblo guatemalteco. En su contraofensiva, el Ejército interpretó como verdad las palabras del EGP y se dedicó a destruir cada vivienda en la región ixil, excepto las tres cabeceras y dos cascos de finca. Los soldados y los patrulleros mataron o se llevaron a todos los animales de granja; destruyeron todas las cosechas; y lo hicieron una y otra vez -cada vez que los refugiados lograban reestablecerse en las montañas.

        Así que para los muchos ixiles que temían demasiado al Ejército como para amnistiarse, y que continuaron la huida de los soldados y patrulleros, el Ejército de Ríos Montt no era diferente del de los hermanos Lucas García. En todo caso, se intensificó la destrucción de la vida campesina. Tierra arrasada significaba hacer sufrir hambre a la gente hasta que muriera o se rindiera, de lo cual es fácil concluir que Ríos Montt quería exterminar a los ixiles —una lógica que resulta obvia en los testimonies de los ixiles que han declarado en su contra.

Aun cuando la mayoría de la población se había entregado al Ejército y unido a las patrullas civiles, el EGP continuó sus ataques contra el Ejército. Ocasionalmente lograba matar a una escuadra de soldados o patrulleros —nunca lo suficiente para aflojar el puño de acero del Ejército sobre la población, pero lo justo para reforzar el código castrense de matar o morir. Como en cualquier guerra irregular en la cual el lado más débil se escondía entre la población civil, el lado más fuerte seguía a la caza de infiltrados entre las personas bajo su control. Para los ixiles cuyos esposos o hermanos fueron detenidos y nunca regresaron o aparecieron muertos, la amnistía de Ríos Montt no fue demasiado convincente.

¿Qué hay de los defensores de Ríos Montt? Dado lo fácil que es hallar historias de las masacres bajo Ríos Montt, es inquietante escuchar a algunos ixiles que parecen negar el sufrimiento de otros. ¿Cómo pueden algunos ixiles ver a Ríos Montt como a un héroe nacional? Una de las razones es un profundo rechazo a la versión guerrillera de la historia, porque ven al EGP como una injerencia destructiva en su pueblo.

Otra es que el Ejército permitió a los ixiles volver a trabajar su tierra si lo hacían bajo los términos militares —retornar como patrulleros civiles y habitar en las llamadas aldeas modelo. Estas no eran lugares agradables para vivir. Cientos de familias fueron hacinadas en hileras de chozas de madera y los hombres eran obligados a hacer guardia para mantener alejada a la guerrilla. Pero lo bueno de las aldeas modelo era que estaban a poca distancia de la milpa y de la leña. Los residentes podían incluso viajar a la Costa Sur a ganar efectivo en las fincas —una migración estacional basada en la necesidad de susbistir y la cual el EGP prohibió a la población civil bajo su control. Así que para los ixiles que pudieron regresar a las aldeas modelo a llevar una semblanza de lo que era su vida anterior, no significó la destrucción de su forma de vida. Habida cuenta de las dos partes en conflicto, esto era lo más cercano posible a restablecer su modo de vida.

 

¿Aumentó o disminuyó la matanza durante la era de Ríos Montt?

Durante los primeros meses de la administración de Ríos Montt, los grupos de derechos humanos documentaron una escalada de asesinatos de parte del Ejército. (8) Una de las masacres más grandes de la guerra tuvo lugar durante sus primeros nueve meses en el poder. Al Oeste de la región Ixil, en Nentón, Huehuetenango, las tropas mataron a 376 Mayas Chuj en la Finca San Francisco, el 17 de julio. Hacia el sureste, en Baja Verapaz, los militares mataron a unos 79 refugiados en Los Encuentros el 14 de mayo; más de 250 en Plan de Sánchez, el 14 de julio; y 92 en Agua Fría el 14 de Septiembre. Entre el 6 y 8 de diciembre los soldados mataron a más de 200 ladinos en Dos Erres, Petén.

Pero ¿qué sucedió en la región Ixil de donde provinieron los testigos para el juicio de genocidio? Los defensores de Ríos Montt en Nebaj han declarado durante mucho tiempo que, durante su período, disminuyeron las matanzas del Ejército. Gracias al juicio por genocidio en su contra, ahora podemos evaluar este asunto al observar las fechas que proveyeron 95 testigos indígenas.

Treinta años después, las fechas no son necesariamente exactas, pero si las ordenamos de manera cronológica, 32 testigos se refieren solamente a 1982 o 1983. De estos, tres claramente se refieren a la era de las matanzas bajo Ríos Montt. De los restantes 29, algunos probablemente aluden a eventos antes del golpe del 23 de marzo que llevó a Ríos Montt al Palacio Nacional o después del golpe del 10 de agosto que lo depuso del poder.

Pero como grupo, todos se adaptan bien en el patrón de violencia establecida por los otros testigos. De los 63 testigos que proveen fechas precisas, hasta siete se refieren a crímenes ocurridos antes de que Ríos Montt asumiera el poder. De estos, la peor es la masacre de febrero de 1982 en Chisis, Cotzal, el incidente más letal de la guerra en el area ixil, con 264 muertos en un solo día (#32), así como las masacres antes mencionadas en Xix, Chajul, que acabaron con 14 familias.

De los 56 testigos restantes, 25 describen eventos que sucedieron entre el 23 de marzo y 9 de junio de 1982 -la fecha que Ríos Montt depuso a sus dos colegas triunviros y se convirtió en Jefe de Estado. Esto incluye la cadena de masacres en el norte de la región ixil, en Acul y en Tu Chabuc, con hasta 439 muertos.

Excepto una fecha ambigua de junio de 1982, los últimos 31 testigos describen masacres y actos de pillaje durante los últimos 14 meses de la administración de Ríos Montt. Las peores consisten en la ya mencionada matanza en San Francisco Javier donde murieron alrededor de 36 personas; luego la quema de entre 50 y 75 personas en sus casas en Secal, Cotzal; luego la ejecución de 22 personas en Santa Marta; además los repetidos ataques contra Sajsibán que mató a varias docenas de gente desarmada.

En los 11 testimonios de fecha 1983, el Ejército aún comete estragos. Las casas son quemadas, las mujeres son violadas, los helicópteros matan y Juana Reynoso Chávez (#58) dice que el Ejército mató a “muchas” e “innumerables” personas en un ataque a refugiados en Visumal. Aparte de su testimonio, el mayor número de muertos declarados de cualquier incidente es 9.  Los testimonios de 1983 desmienten la afirmación de que Ríos Montt terminó con los abusos contra la población civil. Pero la disminución en su frecuencia y el declive en el número de víctimas corroboran el argumento de que la violencia contra los no combatientes declinó durante la segunda mitad de su período.

No es fácil hacer justicia a las percepciones opuestas de los ixiles. Ojalá que comentaristas ixiles lleguen a un análisis equilibrado. Por ahora, los simpatizantes del juicio acusan a los críticos del mismo de traicionar a los muertos a cambio de favores del gobierno de Otto Pérez Molina. Dicen que los ixiles que protestaron en la capital lo hicieron a cambio de fertilizante gratis. Los ixiles que rechazan la condena por genocidio dicen que quienes apoyan el juicio son exguerrilleros que buscan distraer la atención de los crímenes que ellos cometieron y que los testigos inventaron sus relatos.

Las organizaciones de afuera están fuertemente involucradas con ambos lados. La Fundación contra el Terrorismo, un grupo de oficiales retirados y sus parientes, ayudaron a organizar la protesta ixil contra el juicio el 22 de abril. No obstante, lo que más me impresionó es que, basado en sus afiliaciones políticas o religiosas, no pude predecir qué iban a decir los ixiles. Hay católicos que defienden a Ríos Montt y hay evangélicos que arremeten en su contra. Los cuatro exsoldados a quienes entrevisté no desdeñaban tanto la acusación por genocidio como me esperaba; cada uno reconoció que el Ejército cometió atrocidades al mismo tiempo que afirman que también las cometió la guerrilla.

De los tres ex combatientes guerrilleros que entrevisté, uno defendió la acusación por genocidio, otro declinó comentarla y el tercero dijo “Me da igual. Para mí, hubo dos grupos, fue un choque, una guerra, los dos tienen la culpa. Entró Ríos Montt, ofreció una amnistía, que la gente viniera (abre sus brazos a lo ancho), ¿qué más quieren? La gente estaba confundida entre los dos grupos, algunos se fueron con el Gobierno y otros con la guerrilla y murieron muchos. Por el Ejército hay muchos huesos y por la guerrilla también”. A juzgar por mis entrevistas en julio, lo que mejor predice cómo los nebajenses se sienten acerca de la condena a Ríos Montt por genocidio depende de la suerte que corrieron bajo su amnistía.

¿Cometió Ríos Montt genocidio?

Dada la gravedad de lo ocurrido y la inmemorable inmunidad del Ejército, llevar a Ríos Montt a rendir cuentas hasta una corte constituye un gran logro. Su confianza en su propia rectitud y justicia, que siempre ha impresionado a unos guatemaltecos, pero ha indignado a otros, hace parecer adecuado hacerlo responsable de lo sucedido. Pero ¿es realmente culpable de genocidio?

Desde el punto de vista legal, el genocidio es famoso por su dificultad de evidenciarlo porque requiere demostrar la “intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Los tres jueces hallaron esta intención y la responsabilidad de Ríos Montt en la misma, en la interpretación de documentos estratégico y desclasificados del Ejército. Desafortunadamente los llamados “Plan Victoria 82” y “Operación Sofía” no incluyen directrices de exterminar a una población. Todo lo que hacen es identificar la población civil como objetivo militar, lo cual resulta poco sorprendente dados los anuncios del EGP de que la población ixil se había convertido en su base logística.

Durante los 17 meses de Ríos Montt en el Palacio Nacional, él negó toda evidencia de que sus tropas cometieran masacres. También afirmó estar en control total del Ejército -una afirmación que se vio obligado a hacer porque su autoridad era tan tenue. El código castrense de solidaridad institucional y una simple y una sola cadena de mando han sido a menudo desmentidas por un profundo faccionalismo.  Los comandantes locales tienden a convertirse en autónomos, no todos estuvieron de acuerdo con la amnistía de Ríos Montt, y algunos pudieron haber cometido masacres para socavarla. Dados los eufemismos que el Ejército ha usado siempre para referirse a las masacres, me sorprendería si algún día emergen órdenes para matar a población civil.

Así que si nadie ha probado que Ríos Montt ordenó las masacres, ¿queda libre de responsabilidad penal? No necesariamente. La doctrina de responsabilidad de mando data de siglos atrás. Fue usada contra los comandantes de los imperios nazi y japonés después de la Segunda Guerra Mundial. Los comandantes son legalmente responsables de los abusos sistemáticos cometidos por sus tropas si no tratan de detener dichos abusos. Como presidente en 1982-83, no como Jefe del Estado Mayor del Ejército ni como comandante en terreno, Ríos Montt puede estar protegido de la responsabilidad de mando bajo la legislación guatemalteca. Pero incluso si este fuera el caso, Ríos Montt pudiera tener responsabilidad de mando bajo ley internacional.

Los oficiales de tropa definitivamente tienen responsabilidad de mando, como fue confirmado por una corte guatemalteca en 2009 cuando sentenciaron a un coronel y tres comisionados militares a 53 años de prisión por la desparición de ocho personas en El Jute, Chiquimula en octubre de 1981. En el mismo caso, el máximo tribunal guatemalteco reconoció que ciertos crímenes se excluyen de la amnistía de 1996 y que pueden ser perseguidos penalmente décadas después de su comisión. Hace poco, una corte guatemalteca condenó a un exjefe de Policía Nacional a 40 años de prisión por la desaparición de un líder sindical en 1984.

Independiente de los resultados del juicio de Ríos Montt, este atrajo tanta atención internacional que seguramente profundizará la inversión de los grupos de derechos humanos en el paradigma del genocidio. Guatemala es el tipo de país que tiende a ser ignorado a menos de que suba a escena con un drama moral.

Pero los dramas morales requieren de tanta edición sobre hechos inconvenientes que este garantiza un contra-relato de parte de los guatemaltecos que sienten que su lado de la historia ha sido excluido.

“Hay un montón de internacionalistas que llegan aquí y se atreven a organizar a la gente para sus propósitos,” me dijo un administrador ixil. “Como ixil que experimenté la guerra, que sufrí por ella, yo no quiero que extranjeros pretendan declarar en mi nombre o en nombre de mi pueblo. Es una violación de mis derechos. Lo que realmente me molestó es que hace 20 días, para el Día Ixil, hubo gente extranjera marchando por mi calle gritando “Ríos Montt es asesino, Ríos Montt es un genocida, mándenlo a la cárcel” Incluso hubo gente de aspecto de extranjeros pintando consignas en las paredes de las casas. Esto realmente no lo puedo aceptar. Del grupo que organizó esto, FUNDAMAYA, la mayoría de sus integrantes son exguerilleros. Pablo Ceto (exdiputado) y los que se titulan alcaldes indígenas fueron de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Les conviene acusar al Ejército de genocidio”.

No es una exageración concluir que, en los días que el Ejército masacró a campesinos desarmados, su objetivo era exterminar a campesinos que apoyaban a la guerrilla. Hubo mucho de esos días antes de que Ríos Montt llegara al poder, como también los hubo durante los primeros nueve meses de su administración. Sin embargo, esto se convierte en genocidio solo si ampliamos la categoría de protegidos por la convención internacional de grupos nacionales raciales, étnicos y religiosos a grupos políticos. Así es justamente como los activistas querrían estirar el alcance del tipo penal, para incluir víctimas de matanzas políticas masivas. Esto podría ser una buena idea, pero tengo entendido que hace falta aún que esto se convierta en ley internacional.

La otra manera de aplicar genocidio a Guatemala es enfocarse en la referencia a “el exterminio parcial o total” -en cuyo caso el Ejército de Guatemala cometió genocidio al buscar el exterminio de aquella parte de la población ixil que apoyaba a la guerrilla. Acá es donde mi colega antropólogo Ricardo Falla fundamenta sus argumentos, basado en sus años de investigación de la violencia. Asi es como una aldea masacrada puede ser un microgrupo étnico destruido”, sostiene [9].

 

Pero si esta es la forma como los crímenes del Ejército constituyen genocidio, entonces el mismo razonamiento convierte al EGP en culpable de genocidio -por apuntar a aquella parte de la población civil quienes objetaban su agenda política, un número considerable de quienes fueron acusados de servir como espías a favor del Ejército y a quienes el EGP ejecutó sin procedimiento judicial. En el peor incidente, el 15 de junio de 1982, el EGP mató a más de cien hombres, mujeres y niños en la aldea ixil de Chacalté.

Si las víctimas del EGP en Chacalté son “un microgrupo étnico destruido”, los cómplices del genocidio no incluyen solamente al Ejército de Guatemala, sus patrullas civiles y los muchos civiles que colaboraron con el mismo, sino a los guatemaltecos y extranjeros que pertenecieron o apoyaron al movimiento guerrillero, incluidos algunos de los abogados y otros activistas que llevaron  a Ríos Montt a juicio.

Pesonalmente, yo no creo que alguien en Guatemala es culpable de genocidio porque no creo que esa es la descripción precisa de lo que sucedió. Pero no son pocos los oficiales y comandantes guerrilleros que pueden ser procesados por crímenes de guerra, es decir, por violar las convenciones de Ginebra que protegen las vidas de los prisioneros y población civil. Procesar por crímenes de guerra no requiere elaborar los dificultosos argumentos para probar la intención de exterminio. Todo lo que requiere es probar que los crímenes se cometieron. Se enfoca en la responsabilidad de los autores de incidentes específicos. Y puede ser aplicado a ambas partes sin discriminación alguna. Creo que muchos nebajenses y otros guatemaltecos encontrarán esto digno de aceptación.

 

David Stoll es autor de “Entre Dos Fuegos en los Pueblos Ixiles de Guatemala” (1993). Una versión pdf de la edición en español está disponible en Editorial Abya-Yala de Quito, Ecuador.  Su libro más reciente es “El Norte or Bust!  How Migration Fever and Microcredit Produced a Financial Crash in a Latin American Town” (https://rowman.com/ISBN/9781442220683).

 

[1] Simon Ríos, “Local Guatemalans celebrate genocide verdict against former dictator,” South Coast Today, May 19, 2013.

[2]“Manifestantes reiteran su rechazo a juicio por genocidio,” Prensa Libre, April 23, 2013.

[3]Testimonio durante el juicio, “de la 6ta a la 8a. paarte de la sentencia” https://drive.google.com/folderview?id=0BxOjd8OI5wmhcUhNU3ZMQy1TeUU.

[4] Cuatro entrevistados eran muy jóvenes para contar su propia experiencia y confiaron en la opinión de sus mayores.

[5] Dado que no elegí la muestra al azar, esta no es una unidad representativa y no predice quién ganaría en un referéndum.

 [6]P.98-99, David Stoll, Between Two Armies in the Ixil Towns of Guatemala (1993, Columbia University Press).

[7] P124, Tomás Guzaro and Terri McComb, Escaping the Fire: How an Ixil Mayan Pastor Led His People out of a Holocaust During the Guatemalan Civil War (2010, University of Texas Press).

[8]Amnesty International, “Guatemala: Massive Extrajudicial Executions in Rural Areas Under the Government of General Efrain Ríos Montt,” special briefing, July 1982.

 [9]Ricardo Falla, “¿Cómo que no hubo genocidio?” Plaza Pública, March 19, 2013 (http://www.plazapublica.com.gt/content/como-que-no-hubo-genocidio, accessed September 15, 2013).

 

 

Los testimonios indígenas en contra de Efraín Ríos Montt, puestos en orden cronológico

 

Nombre

Fecha

Localidad

Resumen

22. Jacinto Brito Corio

Principios de 1982

Tujolom, Nebaj

El Ejército quemó todas las casas y mató a su padre. Otra gente murió en la montaña.

87. Tiburcio Utuy

5 enero, 16 febrero y cerca 25 febrero, 1982

Xix, Chajul

El Ejército quemó las casas y masacró a 14 familias, obligando a 1,999 familias [o familiares?] a huirse perseguido por tropas y helicópteros. Otras personas murieron de hambre en la montaña.

61. Maria Cedillo Cedillo

Enero a junio 1982

Rio Azul a Xecot a Sesumal Grye, Nebaj

En rastreos de la montaña, El Ejército mató a muchas mujeres y familias. Muchos niños murieron de hambre y parásitos.  

*60. Justo López Corio

Febrero 1982 a 1983

Xoncá, Nebaj a Amajchel, Chajul

Los soldados y patrulleros llegaron como si fueron corriendo ganado y quemaron casas.  Exodo de sobrevivientes por la montaña. El Ejército de La Perla mató a 9 en Amajchel y despúes su hijo de nueve años. Muchos murieron de hambre y enfermedad.

33. Juan Sajic Aguilar

27 enero a 5 abril 1982

Chisis, Cotzal

Después de obligar a la aldea de formar patrulla civil, el Ejército mató a 272 individuales y 5 familias en ataques repetidas.

6. Domingo Rivera Cobo

Marzo 1982

Vijolóm II, Nebaj

El Ejército quemó casas en varias aldeas y mató a su hermano. Sufrió en montaña.

91. Julian Vicente Pastor

Marzo 1982

Chuatuj, Nebaj

El Ejército quemó la aldea y el pasó cuatro años en la montaña donde su hermano murió de hambre.

36. Pedro Del Barrio Caba

7 enero y 23 marzo 1982

Ilom, Chajul

El Ejército secuestró a 8 personas varios meses antes de que masacró a 95 hombres y secuestró tres otros.

64. Pedro Caba Caba

1982 pero claramente 23 marzo

Ilom, Chajul

El Ejército mató a 95 hombres y después sacó provecho sexual de las viudas.

63. Andrés Laines Chávez

25 marzo 1982

Tzalbal, Nebaj

El Ejército quemó a 35 personas dentro de una casa incluyendo 7 de sus familiares.  Muchas personas murieron de hambre en la montaña, otros de susto por bombardeos de helicópteros.

35. Francisco Oxlaj González

Marzo 1982 a 1983

Parramos Grande, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a 7 personas en dos ataques, más otros 30 a 32 en Tuchbuc (sic), con otros muriendo de hambre y enfermedad.

49. Gaspar Cobo Carrillo

1982 más 20-21 febrero 1983

Parramos Grande, Nebaj a Xe Belubal, Amajchel, Chajul

El Ejército mató a su hermano en Parramos Grande y mató a su padre, además de otra persona, en Amajchel.

62. Jacinto Corio Raymundo

Marzo 1982 a 1983

Palop a Cerro Sumal, Nebaj

El Ejército de Huehuetenango quemó casas, mató a personas y llevó a niños.  Repetidas ataques obligaron a la gente esconderse en la montaña donde muchos ancianos murieron de hambre. 

9. Nicolás Toma Matom

Abril 1982

Villa Hortensia II, Cotzal

El Ejército quemó su casa y mató a 30 personas incluyendo sus padres y hermanos. Dos hijas se desaperecieron.  Pasó dos años en montaña.

30. Juana Sánchez Toma

Abril 1982

Ulituzón, Cotzal

Los soldados detuvieron a ella y otras mujeres y violaron a todos en la sala parroquial de Cotzal.

70. Pedro Pacheco Bop

3 abril 1982

Chel, Chajul

Como el sobrevivió la matanza de muchas personas incluyendo su familia.

66. Ana Caba Ijom

1982 pero claramente 3 abril

Chel, Chajul

Como ella sobrevivió la matanza de muchas personas incluyendo su familia.

74. Cipriano Antonio Bernal Morales

12 abril 1982

Xesaji, Chel, Chajul

Como el sobrevivió la matanza de 46 personas incluyendo seis familiares.

75. Maria Bernal Morales

Abril 1983 (aparentemente 1982)

Dice Nebaj pero aparentemente la misma ubicación como #74

Como ella sobrevivió la matanza que mató a nueve familiares—aparentemente es hermana de #74.

31. Pedro Brito

4 abril 1982

Amajchel, Chajul

El Ejército mató a dos familias consistiendo de nueve personas.

8. Diego Ceto Santiago

15 abril 1982 y 5 abril 1983

Ixtupil, Nebaj

El Ejército quemó su casa. Alguien mató a su esposa y hijo y pasó tres años en la montaña.

48. Jacinto Marcos Raymundo

20 abril y 5 noviembre 1982

Acul , Nebaj a montaña de Vibajila, Acul, Nebaj

El Ejército mató a 27 hombres in Acul, incluyendo su suegro, y quemó las casas. En la montaña El Ejército mató a 5 personas más incluyendo su suegro. 

78. Magdalena De Paz Cedillo

Abril 1982

Acul, Nebaj

Su marido era entre los 28 hombres baleado por el Ejército, que también secuestró a su hermano. Entre los muchos quienes murieron en la montaña eran su hermana, su padre y sus hermanos junto con sus familiares.

79. Feliciana Baca

 

 

Abril 1982

Acul, Nebaj

Ejército mató su hijo y nieta; ella pasó dos años en la montaña donde otra gente murió támbien.

10. Catarina Sánchez Solis

1982 (aparentemente la matanza de 22 abril)

Acul, Nebaj

El Ejército mató a su esposo. Su madre murió en la montaña.

73. Juana Ramírez de la Cruz

27 abril 1982

Chisis & Villa Hortencia, Cotzal

Después de quemar las casas y perseguir a la gente hasta la montaña, El Ejército mató a su padre.

52. Miguel Raymundo Cobo

3 mayo 1982

Tuchabuc, Nebaj

El Ejército mató su esposa y dos niños, entre otros, mientras un helicóptero echo/tiro bombas.

89. Gaspar Velasco

3 mayo y 15 agosto 1982, 11 abril 1983

Salquil, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a 6 familiares entre muchos otros, por eso quedó en la montaña hasta la firma de paz.

11. Manuel Pérez De León

Mayo 1982

Tucanal, Nebaj

El Ejército mató a su madre y tio y le dejó con los dos cadaveras.

45. Francisca Cecilia Barrera Méndez de Pu

22 mayo 1982

Buenos Aires, San Francisco, Cotzal

El Ejército quemó las casas; mató su padre, tio y varios niños; y llevó a 30 personas quién pronto murieron. Muchas personas murieron en la montaña incluyendo su abuela.

1. Clemente Vásquez Mateo

22 mayo 1982 más ataques posteriores

Villa Hortensia Antigua, Cotzal

El Ejército quemó las casas y mató a cincuenta pobladores incluyendo 6 familiares. Otros murieron en la montaña.

13. Juana Bernal Velasco

5 junio 1982

Sumalito, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a personas incluyendo su esposoy. Pasó un año en la montaña.

80. Ana Matom

Junio 1982

Batzcorral, Nebaj

Su esposo y sobrino eran entre los 7 o 8 hombres quienes fueron llevado al destacamento en Nebaj y nunca aparecieron

25. Gabriel de Paz Pérez

Junio a agosto 1982

Vicalamá, Nebaj

Los bombardeos del Ejército y la quema de las casas obligaron a la gente de esconderse en la montaña donde muchas muieron de hambre incluyendo su abuela.

21. Miguel Guzaro Sánchez

Julio 1982

Trapichitos, Nebaj

El Ejército quemó 10 casas y mató a personas incluyendo su padre, su suegra y 5 niños.

15. Santiago Pérez Lix

17 julio 1982

Chuatuj, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a su hijo y otras personas.

16. Juan Pérez

20 julio 1982

Palop Chiquito, Nebaj

El Ejército mató a su padre y otras personas.

28. Sebastian Cedillo Raymundo

13 agosto 1982

Santa Marta, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a 18 personas incluyendo su padrastro y tio. En la montaña mucha gente murieron de hambre, incluyendo su madre, o fueron muerto por el Ejército, incluyendo su hermano.

97. Francisco Velasco Marroquin

14 agosto 1982

 

San Francisco Javier, Nebaj

El Ejército de Huehuetenango mató a 33 personas incluyendo 12 familiares.

96. Domingo Raymundo Cobo

14-15 agosto 1982

San Francisco Javier, Nebaj

El Ejército de Huehuetenango mató a 30 personas incluyendo 6 familiares. 

53. Elena Brito

Agosto 1982

Palop, Nebaj

Hombres de Huehuetenango quemó las casas y mató a muchas personas incluyendo su esposo y otro familiar.

81. Maria Loarca Ramírez

Agosto 1982

Secal, Cotzal

Su esposo era entre los 7 o 8 vendedores baleado por el Ejército en la Finca San Francisco.[i]  En Secal 50 a 75 murieron en la quema de sus casas.

18. Juan López Matom

2 septiembre 1982

Tu Captze, Parramos Grande, Nebaj

El Ejército de Salquil Grande mató a su esposa, 2 hijos y muchas otras personas.

19. Cecilia Sánchez Sánchez

9 septiembre 1982

Vijolóm III, Nebaj

El Ejército quemó su casa y muchas personas murieron en la montaña incluyendo su esposo y un hijo.

*90. Tomás Raymundo Pérez

 

10 septiembre 1982

Salquil, Nebaj

Una avioneta ofreció la amnistia pero el Ejército mató a 18 personas, incluyendo trece de sus primos.  En la montaña su suegra murió de susto de una bomba; su padre y muchas niños murieron de hambre.

20. Pedro Solís Cruz

10 septiembre y 15 octubre 1982

Xola, Sajsibán, Nebaj

El Ejército quemó las asas, mató a su hermano y otro hombre. Su madre y hermanos murieron en la montaña.

46. Franciso Matom

20 septiembre 1982

Tu B’ajMam, Sajsibán,

Nebaj

El Ejército quemó las casas, atacó a los pastores y mató a 3 de sus hermanos mientras/cuando huían. En la montaña murió su hija del susto de una bomba. 

27. Alberto López Pastor

19 octubre 1982

Chuatuj, Nebaj

El Ejército de Huehuetenango quemó las casa.  Su esposa y tres hijos murieron mientras intentaban esconderse.   

34. Juan Raymundo Matom

26 o 27 octubre 1982 + abril o mayo 1983?

Santa Marta, Nebaj

El Ejército de La Perla mató a 20 personas.  Despúes mató a dos hombres y un niño. Los sobrevivientes  huyó a la montaña donde más murieron de hambre y bombardeo y otra matanza.

54. Gaspar González Sánchez

Octubre 1982

Sajsibán, Nebaj

Los patrulleros obligaron a la gente a huirse a la montaña donde fueron atacados por el Ejército y su hija murió de hambre.  9 personas murieron en dos de muchos masacres.

3. Tomás Chávez Brito

4 noviembre 1982

Sajsibán, Nebaj

El Ejército de La Perla quemó a las casas y mató a 5 familiares.  Sufrió en la montaña.

4. Pedro Melendrez Raymundo

4 noviembre 1982

Batzchocolá, Nebaj

El Ejército mató a 12 personas incluyendo su padre. 3 hermanos murieron en la montaña.

55. Margarita Raymundo Meléndez

15 noviembre 1982

Sajsibán, Nebaj

El Ejército quemó a las casas. Su esposoy y nene eran entre las personas quienes murieron.

76. Maria Cruz Raimundo

Fines de noviembre 1982

Sajsibán, Nebaj

Después de que el Ejército mató a muchas personas, otros murieron de hambre incluyendo su esposoy y 2 hijos.

5. Pedro Brito Brito

20 noviembre 1982

Xecol, Chajul

El Ejército de Ascención Copón quemó su casa y mató a su madre y cuatro hermanos.

83. Antonio Cruz Gallego

Diciembre 1982 a Marzo 1983[ii]

Sajsibán, Nebaj

El Ejército quemó las casas, después mató a su hija y padre en la montaña.

26. Francisco Cobo Raymundo

Jan 1/83  + Apr 19/83

Batzchocolá, Nebaj

El Ejército quemó la casa y mató a su padre, madre, hermano y abuelo.

23. Juana Hernández

Enero 1983

Vicalamá a Vicatze a Parramos Grande, Nebaj

El Ejército quemó las casas. El marido se desapereció mientras huía del Ejército.

7. Marcos Bop Sánchez

8 enero y 10 abril 1983

Vipollí , Chajul

El Ejército quemó la casa y mató a 9 personas incluyendo su padre y tres otras familiares.  Sobrevivió en la montaña.

56. Juan Cruz

10 enero 1983

Xelowatz, en donde?

El Ejército quemó las casas y mató a su padre. Su hija y sobrina murieron en la montaña de hambre; otros murieron por bala o machete.

84. Jacinta Rivera Brito

Feb 22/83

Vicalamá, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a su esposo.  Los sobrevivientes sufrió de hambre en la montaña, fueron bombardeado por helicópteros, hasta que escuchó que el pueblo estaba bien.

77. Juana Tiu Tzoy

Mar/83

Santa Clara, Chajul

Pasó 7 años en la montaña donde su padre murió de hambre.

24. Nicolás Bernal

May 25/83

Vicampanavitz a Viucalvitz, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a 8 personas incluyendo su hijo y hijastro.

85. Domingo Raymundo Raymundo

July 18/83

Vijolóm II, Nebaj

El Ejército quemó 100 casas. Ataques por tierra y aire mataron a 5 familiares; soldados llevaron los nenes.

94. Magdalena Matom Raymundo

July 26/83

Cotzol, Nebaj

El Ejército quemó su casa, mató a su cuñado, cojó su esposo, y violó a ella y su hija de 12 años. Soldados violaron a muchas mujeres; cuando su tia puso resistencia, mataron a ella, sus tres hijas y tres otros niños con ella.

58. Juana Reynoso Chávez

Aug/83

Visumal, Nebaj

El Ejército atacó a los refugiados de la montaña por tierra y aire.  Innumerables personas murieron incluyendo su esposo.

 

No hay fechas precisas o indicios que permiten una fecha precisa.

32. Juan López Corio

1981-83

Xoncá, Nebaj a Santa Clara, Chajul

El Ejército quemó su vivienda con la esposa y dos hijos adentro.  Muchas personas murieron en la montaña.

2. Miguel Ramírez Matom

1982

Pexla Grande, Nebaj

El Ejército quemó las casas en 2 ocasiones, matando 5 hombres la primera vez y otra cantidad la segunda vez incluyendo 5 familiares. Sufrió hambre, frio y persecución en la montaña.

12. Marcelino Castro

1982 peroprobably circa May

Villa Hortensia Antigua, Cotzal

El Ejército quemó 50 casas, mató su hijo  y 2 otros, y llevó otro 20 personas a la Finca San Francisco donde fueron matado.  Pasó 2 años y medio en la montaña.

14. Jacinto Lupamac Gomez

1982

Vijolón, Salquil Grande, Nebaj

El Ejército quemó las casas, mató a su madre y 2 hermanos, y put him y un hermano up for adoption (les ofrecio a el y su hermano para la adopcion?)

17. Magdalena Bernal Terraza

1982

Tzalbal, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a 5 personas incluyendo su hermano y tio. 8 personas más murieron en la montaña mientras huían de los rastreos.

38. Maria Cavinal Rodriguez

1982

Tibatotiosh,  Cotzal

Fue entre 100 personas detenidas en el templo católico.  Un soldado le violó y todas las mujeres fueron violadas.  El Ejército también secuestró a su hermano.

39. Cecilia Baca Gallego

1982

Pulay, Nebaj

Después de que el Ejército quemó las casas, ella fue capturada y violada por “bastante” soldados en Amajchel. El Ejército mató a su esposo, padre y hermanos. Su madre y hija también murieron. 

40. Margarita Rivera Ceto de Guzmán

1982

Txi’p, Nebaj

El Ejército le llevó al destacamento de Nebaj para interrogarla. Fue golpeada, herida en el estómago por un cuchillo, pero no violada. Su nene murió de susto.

42. Julio Velasco Raymundo

1982

Bisán, Nebaj

El Ejército lo capturó, mientras recogía leña cerca de su base, y lo adoptó.  Vió ejecuciones extra-judiciales dentro del base; los cadaveras fueron enterrados con maquinaria. 

43. Pedro Herrera Bernal

1982

Tzalbal, Nebaj

El Ejército quemó su casa y el sobrevivió desnudo en la montaña hasta fue capturado en 1984.

47. Diego Santiago Cedillo

1982

Montaña cerca de Finca La Perla, Chajul

El Ejército quemó las casas y mató su abuelo y tio en la montaña. Una hermana se ahogó en un rio mientras huía; otra hermana nunca regresó del destacamento de La Perla.

50. Pascual Batista Escobar

Sin fecha pero aparentemente abril 1982

Xesayí, Chel, Chajul

El Ejército mató a sus padres, su hermana y su hijo entre muchas otras víctimas.

51. Ana Matom Ramírez

El 22 de 1982 (sic)

Palob, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a muchas personas incluyendo su esposo.  Su hija murió en la montaña.

57. Magdalena Bernal de Paz

1982

Xemamatze, Nebaj

El Ejército quemó sus cosas y lo detuvo por 15 dias; fue interrogada y golpeado.  Parece que 4 soldados violó a su hija.

59. Francisco Pablo Carrillo

1982, aparentemente marzo

Finca San Joaquín Chel, Chajul

El Ejército atrapó a la población, violó a las mujeres y les quemó en el juzgado; los muertos incluyen su hermana y sobrino.

65. Ana De León López

Sin fecha pero aparentemente fines de 1982

Sajsibán, Nebaj

El Ejército quemó su casa y mató a su hermano y sus tres hijos. Muchos niños y ancianos murieron de hambre en la montaña.

67. Cecilia Ramírez Raymundo

1982

Sumal Grande, Nebaj

El Ejército quemó las casas y llevó a su esposo y otra gente.

68. Elena de Paz Santiago

 

1982 a partir de la amnistía

Tzalbal, Nebaj

Ella y su mama se rindieron a los soldados, quienes la violaron y desaperecieron a su madre.

69. Ana Pacheco Ramírez

1982

Juil, Chajul

Soldados llevaron a su esposo, después a ella, y la violaron en el destacamento.  Cuando ella volvió a la casa, ésta y su nene adentro habían sido quemados.   

71. Pedro Chávez Brito

1982

Sajsibán, Nebaj

Como se salvó/escapó cuando el Ejército quemó su casa y mató a 4 miembros de su familia, más 5 otras personas. 

72. Petrona Raymundo Brito

1982

Vitzal, Nebaj

Según su esposo ya difunto, el Ejército mató al hermano de el después de que éste presentó una denuncia al Ministerio Público.

82. Feliciana Raymundo González

1982

Montaña

El Ejército quemó su casa y mató a muchas personas, obligado a ella y su marido de sufrir hambre en la montaña.

86. Ana López

1982

Xepalma, Cotzal

El Ejército llevo preso a su esposo; nunca reapereció.  Ella fue llevado al destacamento de Cotzal donde estaba violada por 10 dias.

88. Jacinto Velasco Corio

1982

Chapul, Rio Azul, Nebaj

El Ejército quemó las casas y mató a 3 familiares, después bombardeó a la montaña donde otras personas murieron de hambre.

92. Francisco Guzmán Ramírez

1982

 

Ilom, Chajul

El Ejército mató a 130 miembros de la comunidad incluyendo 7 familiares.

93. Magdalena Marcos De León

1982

Montaña

El Ejército quemó su casa y descabezó a su esposo. Ella y sus cinco hijos sufrieron un largo tiempo en la montaña.

95. Carmen Teresa Perez Lopez

1982

Xepalma, Cotzal

El Ejército secuestró a su padre, quemó sus pertenencias, y la llevó al destacamento de Cotzal donde violaron a ella y a su madre.

29. Juan López Lux

1982-83

Villa Hortensia Antigua , Cotzal

El Ejército quemó las casas y persiguio a la gente en la montaña.  3 de sus hijos murieron, más 2 sobrinos, una hermana y un cuñado.

37. Francisco Chávez Raymundo

1982-83

Xoloché, Nebaj a Cabá, Chajul

El Ejército lo capturó y lo llevó al Nebaj donde quedó en el orfanatório de las madres católicas donde su madre lo encontró 5 años más tarde. 

 

Source: “6 Parte Sentencia,” “7 Parte Sentencia,” y “8 Parte Sentencia,” https://drive.google.com/folderview?id=0BxOjd8OI5wmhcUhNU3ZMQy1TeUU



[i] Es posible que el esposo de Maria fue matado en un incidente en la Finca San Francisco que occurió el año interior, el 23 de abril o el 24 de mayo. 

[ii]Esto es mi interpretación de una cronologia no muy clara.

 

 

1 Respuesta(s) al artículo “Guatemala: ¿Hubo genocidio?”

IBAR (No registrado)

LOGICO, HAY QUE LLEVARLOS QUE SE PUDRAN A TODOS ESOS HIJOS DE PUTA, AUNQUE MAL ALIMENTO PARA LOS GUSANOS.

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